














Elegir tapete es sobre todo elegir medida. La regla cambia según el cuarto, y equivocarse hace que la sala se vea más chica en lugar de más terminada.
En la sala — el tapete debe entrar al menos bajo las patas delanteras del sofá. Si queda flotando frente al sofá sin tocarlo, el cuarto se parte en dos. Con 160×230 basta en una sala chica o para un love seat; para una sala completa con sofá de 3 plazas y sillón, ve por 200×290.
En el comedor — debe sobrar 60 cm alrededor de la mesa, para que las sillas no se salgan del tapete al moverse hacia atrás. Ese es el error más común: un tapete que hace tropezar cada vez que alguien se levanta.
En la recámara — 50 a 60 cm de tapete visible a cada lado de la cama, o uno cruzado a los pies si el cuarto es angosto.
El pelo corto se limpia más fácil, aguanta el paso y no atora las patas de las sillas: es el que va en comedor y en zonas de tráfico. El pelo alto es más cálido al pie y absorbe más ruido: funciona mejor en recámara o bajo una mesa de centro, donde nadie arrastra sillas.
Aspirado regular sin cepillo giratorio en pelo alto, y giro del tapete cada seis meses para que el desgaste sea parejo. Las manchas se atienden en seco desde el borde hacia el centro: tallar hacia afuera las expande.
La que entre al menos bajo las patas delanteras del sofá. Con 160×230 basta en una sala chica; 200×290 para una sala completa con sofá de 3 plazas y sillón.
Debe sobrar 60 cm alrededor de la mesa para que las sillas no se salgan del tapete al moverse hacia atrás. Es el error más común y el que hace tropezar.
El corto se limpia más fácil y aguanta paso y sillas: va en comedor. El alto es más cálido y absorbe ruido: funciona mejor en recámara o bajo una mesa de centro.
Aspirado regular, sin cepillo giratorio si es de pelo alto. Las manchas se atienden en seco y desde el borde hacia el centro: tallar hacia afuera las expande.
No. Debe definir la zona de muebles, no el cuarto entero. Deja de 20 a 30 cm de piso visible entre el tapete y los muros para que el espacio respire.